Los recuerdos son el alimento del alma y la pasión que se le añade a un
día de silencio y música. Para mí mis recuerdos y memorias son lo que alimenta
y le da la chispa a esa tarde entre viejos amigos que hace mucho no nos
reuníamos a compartir.
Luego de cada uno
pasar lista de lo que hay nuevo en nuestras vidas, llega el momento de sacar a
la mesa nuestras memorias y recuerdos de los viejos momentos vividos juntos que
han hecho que la amistad dure. Esos recuerdos que tienen su propio nombre,
recuerdos que se quedan tatuados en nuestra alma, memorias que nos catalogan
como personas, algunos de ellos buenos y otros no tan buenos. Memorias que con
el pasar del tiempo se pueden desvanecer, recuerdos que nos causan risa y
llanto; recuerdos de momentos que nunca debieron ocurrir, pero que al final no
nos arrepentimos de nada.
Al sonar la música
de fondo y las risas de viejos amigos que un día fueron esa parte esencial en
la vida de uno, amigos a los que veías cada día y te llevabas sus rostros y
palabras a la cama, con la esperanza de que mañana estuvieran hay. Entre la música, la carcajada peculiar de un
amigo y el humo del cigarrillo se cuentan memorias y recuerdos que nunca se
habían contado y une la amistad por más tiempo. Al son de esa canción que nos identifica como
hermanos y nos trae el recuerdo de una noche loca en la que todos juntos la
tarareamos y brindamos por la amistad, el olor del cigarrillo recién prendido y
la amiga que dice a gritos “que momentos aquellos”.
Momentos que nunca
se olvidaran y en la obscuridad de la noche con la luna de testigo y el cigarro
prendido diremos que gracias a momentos como estos y recuerdos como los que
vivimos juntos somos mejores personas y sobretodo somos hermanos.
Al fluir la noche y
la copa de vino se va vaciando más recuerdos salen al descubierto y desnudamos
nuestra memoria y nos unimos todos en una relación, amamos cada momento que
pasamos juntos recordando. Porque el
recordar aquellos momentos juntos y personas que un día formaron parte de
nuestras vidas nos trae una satisfacción difícil de entender y de explicar,
porque al recordar juntos nos sentimos completos y sobre todo nos sentimos
unidos.
Pasamos horas hablando, riendo con cada gesto
de aquel amigo que te hace el día con tan solo su presencia y sabes que va a
ser un ben día con solo su presencia,
mientras la noche se va desvaneciendo y el sol da avisos de que está por
llegar es más lo que desnudamos nuestra memoria y la alimentamos con nuevos
recuerdos; recuerdos de una noche junto a esas personas que tantas memorias
formaste. Mientras los primeros rayos
del sol salen y la música se desvanece; la noche junto a los antiguos recuerdos
y las memorias vuelven a guardarse.
Para mis amigos, en especial para los que hice en el 2009.
Se sentirán identificados en la mayoría de las líneas de este escrito.
Con amor y buenos
recuerdos,
Karla

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