Oda al mes de Diciembre



               Finalmente llego uno de mis meses favoritos luego de Marzo (is my b.day), Diciembre. Con la llegada de este mes llegan las fiestas navideñas, el frio de invierno, las luces decoran las casas, a mami le da por hacer su tradicional limpieza navideña, abuela saca el pitorro de la alacena, mi familia materna se reúne para el tradicional día de llenar morcillas (morcilla= está compuesta de la tripa del cerdo relleno de sangre y arroz), freír chicharrones, abuela Mayi hace sus tan famosos pasteles (los cuales comemos como hasta febrero) y claro celebramos el nacimiento de Jesús. Ustedes saben actividades típicas de una familia puertorriqueña del siglo 21 que intenta cultivar las tradiciones que hacen que Puerto Rico se distinga como uno de los países donde se pasan las mejores navidades del mundo.


          En diciembre aparecen esos familiares que solo vemos una vez al año, pero que por razón alguna nunca recuerdas su nombre y en cada fiesta de navidad tienen la misma conversación estilo interrogatorio de ¿A qué te dedicas? , ¿Cuánto te falta para terminar la universidad? Y esas preguntas que rejoden cada año. En diciembre los primos que estaban enchismados se reconcilian y olvidan por varios días la razón por su encabronamineto mutuo, beben, fuman juntos se dicen las verdades entre  cada shot de caña y al final de la fiesta toman su camino olvidando las penas.

          Es el mes donde todos quieren hacer una obra de caridad, tú sabes para darle honor al niñito Jesús. Los cristianos que todo el año estuvieron en las cuatro paredes de su templo de pal de milloncitos salen a ayudar al que menos tiene, pero el pastor que apesta perfume de diseñador y no huele a oveja y a rebaño (que era el olor de Jesús) se queda en su residencia de urbanización high class. Vemos en la entrada del mall a la doñis del Salvation Army con su campanita. Y a pesar de las malas intenciones, de las malas noticias, del desempleo y de la politiquería que se vive en este país siempre nos recordamos del verdadero propósito de la navidad.


          Celebramos la unión familiar, celebramos el nacimiento de Jesús (la verdadera razón de la navidad), nos reunimos con amigos y evaluamos los sucesos de este año que en pocos días acabará, planificamos el jangueo de año nuevo que como de costumbre incluirá una caminata por la ciudad adoquinada y el shot de chichaito en el bar con los tres cuernos en la entrada; pero sobretodo haremos promesas y resoluciones que este año nuevo no será como el pasado. 

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