Son las dos de la tarde en un día cualquiera de mayo, con una copa de vino al lado mi canción favorita del momento de fondo y mi mente que no deja de mencionarte. Pensé que la copa de vino ayudaría a sacarte de mi mente por un rato, pero parece que no. La marca que dejaste en mi es tan profunda como la que deja un golpe. Tu olor está tan fresco en mí que al mínimo segundo que recuerdo tu nombre el olor a ti invade todo el lugar. Ignorar tu existencia para olvidarte pareció una buena idea por casi un segundo, ¿pero como olvidar todos esos buenos momentos?
Ya voy por la segunda
copa y tu recuerdo sigue presente. El recuerdo de tus manos tocándome sigue más
real cada vez. Por tanto tiempo traté de no pensarte, ni siquiera decir tu
nombre para no recordarte y que la ilusión se apoderara de mí, Pero cuando me
dieron la noticia de que seguiste tu camino no te niego me Jodió la existencia. Y por un momento me dije,
“perdí la oportunidad contigo” pero no sé si fue mi orgullo o que me arrepiento
de haber si quiera pensado esas palabras por que seamos honestos el que perdió la
oportunidad fuiste tú. El no haber sido lo suficientemente hombre para tomar
una decisión, dejar de fingir que no sentíamos nada cuando en realidad nos moríamos
uno por el otro.
Buscamos muchas veces en otras camas lo que hace tiempo teníamos enfrente
y no nos dábamos cuenta o no queríamos arriesgarnos a tener. Dijimos muchas
cosas, descubrimos cada lugar de nuestro ser, gemimos juntos y llegamos a el
punto máximo tantas veces, pero en ninguna ocasión quisimos aceptar que
descubrimos el amor.Pero al final me descubrí a mi misma y aprendí que de recuerdos y de
momentos no se vive, ni se ama.
-K


0 comentarios:
Publicar un comentario