De la Diáspora y la Nostalgia


4/20/2016


        Desde la diáspora se ve la vida de otra manera, se extraña lo que antes se daba por sentado. Se recuerda con nostalgia todo lo que parecía siempre estar allí y nunca va a cambiar.

Escribo estas líneas luego de más de un año de haber cruzado el charco y unirme a los miles de puertorriqueños que como yo decidieron llenar su maleta de recuerdos y esperanza de que al otro lado del charco la vida seria mejor.  Hace 1 año y tres meses que llevo viviendo en Orlando, Florida ( Si, mini Puerto Rico) tengo un trabajo full time en un hotel en Disney el cual consume la mayoría de mi tiempo. Lo que significa que no tengo tiempo ni para sentarme a mirar los pajaritos. Me he dado cuenta que sin el café de Puerto Rico o el de Colombia  no puedo vivir ( nose como dure tantos meses tomando café Gringo) y de que soy adicta al trabajo y al ver la cara de las familias cuando hago algo por mejorar sus vacaciones.



Llevo casi mas de un año en esta ciudad y todavía guió con GPS, no he visitado la playa en la Florida, amo el pollo frito de Publix más que el de Kentucky Fried Chicken y he aprendido a tomar cervezas americana; frecuentar una barra gringa en la que las cervezas son a vellón y que el bartender ya me conozca por nombre.

He aprendido a cocinar algo más que una pasta y a que no todo lo que parece pollo es pollo. He aprendido a apreciar la buena música y el que todos los puertorriqueños tenemos bien escondido aunque lo neguemos nuestro amor por el reggaeton.


    Un año y vario meses ya han pasado desde que soy parte de la estadística que abandonó Puerto Rico, y como aquí tuve que empezar desde cero, sin nada pero con la ayuda de algunos ángeles que Dios me puso en el camino ( no necesito mencionarlos, porque saben quienes son), he aprendido a ser independiente y que si no hago las cosas yo nadie las va ha hacer por mi.

    Me ha dado el homesick de la vida!, extraño hasta los ronquidos de Papi y el canto de los gallos en la mañana, pero el ver el fruto de todo los sacrificios me demuestra que valió la pena tomar la decisión de mudarme.

      En un año he conocido a más gente de la que conocía en Puerto Rico y mi circulo de amistades se ha vuelto mas pequeño de lo que era en la Isla. Porque a cantazo limpio aprendí que no todo el que te sonríe es tu amigo, he vivido el racismo de primera instancia y que hay gringos buenos y gringos no tan buenos.  Aprendí que el envidioso está que hace orilla y que si el envidioso es gringo, es peor aún!

Vivo con tres Gringos a los cuales he aprendido a Amar y me he dado cuenta de que vivir con Hombres es lo mejor que puede haber. Amo mis tardes de los Miercoles con mi roomate en el que nos sentamos en nuestra barra favorita a beber cervezas y hablar de la vida.


     He aprendido a amar la soledad y a odiarla a la vez. Por primera vez en mi vida he pensado en que quiero un Novio y una relación seria, baje "Tinder" por eso de conocer a alguien y me di cuenta de que en Orlando la mayoría de los hombres son Boricuas "Bell.. " y gringos que se les cuestiona su orientación sexual. Dicho esto la aplicación duró solo dos semanas en mi teléfono. A la vez que mis pensamientos pueden parecer que se contradicen, me di cuenta de que estoy en un momento en mi vida en el que quiero estar sola y enfocarme en mi vida profesional.


En conclusión un año ha pasado y me he dado cuenta de que mi amor por mi patria es tan grande que las letras se quedan cortas, que extraño a mi Mami con Cojones y que extraño el tener una medalla en la mano y sentarme en la playa con mi mejor amiga a hablar de la vida.  Y que la Karla que salió de la Isla un 20 de enero de 2015 no es la misma Karla que vive hoy con tres gringos y a la que se le olvidan las palabras en español.

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